El proceso administrativo es el
conjunto de pasos o etapas necesarias para llevar a cabo una actividad o un
objetivo. Este permite a la empresa
orientarse hacia el futuro y prevenir escenarios que se pueden desarrollar en
un futuro, así como determinar la cantidad de recursos que la empresa
necesitará para desarrollar sus diferentes planes y hacerle frente a las
situaciones que se puedan presentar.

Para desarrollar este proceso los
gerentes o administradores tienen cinco funciones administrativas o etapas que
son: la planificación en donde se define la misión, visión, políticas,
objetivos, metas y valores; la organización en dónde se determinan las tareas a
llevar a cabo, quién las realizará, quién va a tomar las diferentes decisiones;
la dirección que por medio de ésta se dirige y se motiva a los colaboradores, además de que se
seleccionan los canales de comunicación más eficaces en general y para resolver
conflictos por ejemplo; la coordinación en donde las actividades que se
realizan o ejecutan deben interrelacionarse de manera efectiva, esto para desde
luego alcanzar los objetivos organizacionales; y como última etapa el control,
en donde se deben vigilar las actividades para asegurarse de que se realicen de
conformidad con lo planeado y de ésta manera corregir cualquier situación que
se salga de lo ya establecido por decirlo de alguna forma.
Si nos situamos en la primera etapa
que es la planificación, y específicamente hablamos de la planificación
estratégica, David Ramírez Padilla en su libro “Contabilidad Administrativa”
hace referencia a que “…la planeación estratégica es la primera y principal herramienta
que una empresa tiene que implantar para transformarse en una organización
competitiva, porque a través de ella es posible determinar claramente a dónde
quiere ir, de tal manera que, a partir de dónde se encuentra puede fijar los
derroteros necesarios para lograr su misión…”(Ramírez Padilla, 2008, pág. 237).
La planificación estratégica implica
tener conciencia del cambio, que se presenta en el entorno día a día. Y es que
las organizaciones tienen que estar muy a la vanguardia para no quedársele atrás
a un mundo muy globalizado, y así aprovechar de la mejor manera los recursos
disponibles y los alcanzables para poder continuar en el mercado. Precisamente para
alcanzar esto la planificación estratégica debe responder a estas tres
preguntas que plantea David Ramírez en su libro, la primera interrogante es: ¿A
dónde se desea que llegue la empresa? Para esto la empresa debe tener un propósito,
como mencioné antes se deben de plantear y establecer la misión, visión y los
valores o principios rectores de la organización; la segunda es: ¿Dónde se
encuentra actualmente la empresa?, aquí se debe de identificar el negocio como
por ejemplo lo relacionado con los clientes, competidores y precios; y se debe
tomar en cuenta el análisis de la industria en dónde se debe de conocer el
negocio propio más sus competidores para con esto identificar y determinar las
oportunidades y amenazas; y la tercera debe responder a: ¿Qué caminos seguirá
la empresa para llegar al lugar deseado?, en dónde se debe definir la dirección
estratégica u objetivos estratégicos de la empresa, donde se marca el rumbo del
negocio en los próximos tres años.
¿Y para qué me sirve determinar y
fijar todo lo antes mencionado?, como empresa puedo decidir a qué mercado puedo
enfocarme, puedo realizar de manera eficiente la asignación de recursos ya sea
de gasto o inversión; y algo muy importante, puedo establecer las estrategias
que va seguir mi empresa, con el fin de alcanzar el objetivo fundamental que me
propuse como empresa.
De qué manera se puede ver afectado el
proceso administrativo por la planificación estratégica, bueno, los beneficios
de la planificación estratégica no siempre se ven en el corto plazo, se toma su
tiempo para alcanzarlos, además de que puede requerir cambios en la estructura
de la organización, que a su vez estos cambios en algunos casos pueden
presentar resistencia por parte de sus colaboradores; pero precisamente la
planificación debe permitir asimilar los cambios.
¿Y cómo forma parte el presupuesto de
este proceso?, cómo lo indica su definición “es un plan integrador y coordinador
que se expresa en términos financieros respecto a las operaciones y recursos
que forman parte de una empresa para un periodo determinado, con el fin de lograr
los objetivos fijados por la alta gerencia”. (Ramírez, 2008, pág. 243). Entonces, en palabras sencillas es el
presupuesto una forma sencilla que adopta la planificación anual, y en donde se
cuantifican y garantizan los recursos necesarios para alcanzar objetivos y
estrategias en el largo plazo.
Para finalizar y a manera breve de
conclusión puedo decir, que el proceso administrativo me permite como empresa,
orientarme hacia el futuro; y la planificación estratégica requiere que yo cómo
empresa esté a la vanguardia, innovando de manera continua para poder
mantenerme y crecer como empresa en mundo tan globalizado.
Referencias bibliográficas:
Constanza, M. (2012). Presupuestos: Enfoque
para la Planeación Financiera. Colombia: Pearson.
Ramírez, D. (2008). Contabilidad
Administrativa. México: McGraw-Hill.
Wheelen,
T y Hunger J. (2007). Administración
estratégica y política de negocios. Conceptos y Casos. México: Pearson.